lunes, 25 de marzo de 2013

Queensland (3) - Mossman Gorge


Antes de poner punto y final a nuestra visita a Daintree Rainforest, nos asomamos a  ver Cow Bay Beach y Kimberley Beach, que nos habíamos dejado el día antes con la esperanza de que las nubes cedieran su sitio al Sol. Toda la noche había estado cayendo agua a más no poder y al amanecer el panorama no pintaba muy diferente.

Aunque no lucían como nos hubiera gustado, al menos el cielo nos dio una tregua de unos minutos en los que pudimos pasear apreciando el aspecto virgen de ambas, prácticamente como si nunca nadie las hubiera pisado antes. 
En una de ellas nos encontramos con un regalito incluido en forma de columpio rollo isla de náufragos, con el que nos echamos unas risas. 


Abandonamos esta zona con una sensación agridulce por el tiempo que nos ha hecho, y nos dirigimos hacia el sur, dirección Cairns. En el camino, aún lloviendo, pasamos de largo por unas  cuantas playas que en otras condiciones hubieran sido de parada obligada. No tenemos un destino muy claro, por lo que al llegar a Mossman nos desviamos para echar un vistazo a Mossman Gorge, la garganta del río del mismo nombre. La guía no lo pinta como un lugar demasiado interesante, por lo que nos sorprende cuando al llegar vemos un centro de visitantes muy bien montado, gestionado completamente por aborígenes, con un parking enorme y autobuses que te llevan hasta el río para proteger el entorno. 

El lugar tiene dos atractivos principales: bañarse en el río y pasear por las rutas que rodean el bosque lluvioso alrededor del río. La primera opción nos dicen que no es muy  recomendable ya que con las lluvias del día anterior, el río tiene una fuerza importante. 


Así que nos decidimos por el circuito de unos 3 km. En cuanto damos los primeros pasos, nos sorprende gratamente. Árboles gigantescos salen a nuestro encuentro, rodeados de una maraña de vegetación de una frondosidad impresionante. Todo es verde a nuestro alrededor. Los troncos enormes se elevan hasta el cielo, en una busca incesante por alcanzar los pocos rayos de Sol que son capaces de penetrar entre el entramado de vegetación. Las ramas se entremezclan unas con otras, enredadas como en un laberinto, y retorciéndose en formas imposibles hacia todas las direcciones. Las raíces, con formas de todo tipo, se estiran infinitas absorbiendo el agua que empapa toda la superficie, y moldeando el suelo a su antojo. En definitiva, un ecosistema único en el que cada planta lucha desesperada por sobrevivir haciéndose más alta y más grande que su vecina. 


Semejante espectáculo de la naturaleza parece sacado de un mundo de fantasía. Te sientes tan diminuto que tienes la sensacion de estar en uno de esos cuentos de bosques encantados en el que pudieran aparecer en cualquier momento duendes, gnomos o en el que los animales se pudieran poner a hablar como si de una película de Disney se tratara.  Una pasada total!


Por si esto fuera poco, la guinda del pastel apareció tomar un desvío del camino a Wurrmbu Creek, y encontrarnos una preciosa poza a los pies de una cascada en la que nos dimos un bañito de los de recordar.


Con una sonrisa de oreja a oreja, volvimos a la furgo y con el buen rollo que llevábamos decidimos no esperar más y reservar para ir al día siguiente a bucear a la Barrera de Coral!

Para cerrar un gran día, de camino rumbo a Cairns para hacer noche, pudimos saborear la sinuosa carretera pegada a la costa con unas vistas preciosas.


domingo, 24 de marzo de 2013

Queensland (2) - Daintree Rainforest


Amanecemos con algunas esperanzas de que el cielo llegue a aclarar, aunque de vez en cuando cae un fuerte chaparrón. 

El plan es dirigirnos al Daintree National Park, uno de los Parques Naturales más significativos de Australia. Esta gran extensión de bosque lluvioso prácticamente inalterada, da cobijo un ecosistema ancestral, con singular relevancia para el estudio del origen de las especies.


Hasta hace no demasiados años permanecía como un lugar remoto y prácticamente desconocido. Protegido de manera natural por el el enorme cauce del caudaloso río Daintree, sólo había algunas pistas de tierra a las que se podía llegar únicamente haciendo un enorme rodeo desde el interior. En la actualidad es accesible a través de un ferry a poleas.


Ahora bien, aún hoy, la carretera asfaltada llega solamente desde el río hasta Cape Tribulation, unos 35 kilómetros hacia el norte, siendo más allá apto únicamente para 4x4,  adentrándose en la península de Cape York que ocupa el extremo noreste de Australia, una de las mayores extensiones vírgenes que quedan en el mundo.

Daintree Rainforest ofrece como principales atractivos sus playas, y los paseos por sus bosques tropicales, que permiten hacerte una idea de la grandiosidad y lo salvaje que permanece la naturaleza en esta área. Así pues, para observarla de cerca, nada mejor que calzarse las botas de montaña y adentrarse en alguna de sus rutas. 


Eso sí, aquí no se puede andar por donde se quiera, ni siquiera por caminos marcados, ya que hay tanta agua por todos lados, que lo hace intransitable. En cambio, hay una serie de senderos preparados con tablas, y en algunos momentos elevados sobre el terreno, fáciles de recorrer y que han sido elegidos para mostrar la diversidad de tipos de vegetación que conforman el ¨rainforest¨.

El primero que recorrimos se llama Jindalba Boardwalk. Al llegar el tiempo parecía darnos un respiro, sin embargo, no habíamos dado diez pasos cuando comenzó a jarrear de una manera descomunal. Durante casi todo el trayecto estuvo lloviendo sin parar, pero la verdad tenía su gracia, estar recorriendo este “bosque lluvioso” bajo semejante tromba de agua.


Prosiguiendo por la estrecha carretera, se observa como esta zona sigue sin estar explotada, apareciendo únicamente algunos resorts perfectamente integrados en el paisaje, y otros pequeños negocios de agricultura orgánica o centrados en el turismo.  Más allá de eso, el verde es el protagonista.

Llegamos al siguiente paseo, que se llamaba Marrdja Botanical Walk. En este caso pudimos olvidarnos del paraguas y disfrutar de un paisaje muy diferente, con la mayor parte del camino transcurriendo a la vera de un arroyo. Por ello, el terreno es mucho más pantanoso, con el agua empapando toda la superficie, y sobre ella, los “manglares” entrelazándose los unos con los otros, y retorciéndose de modo serpenteante.


No habíamos visto jamás un tipo de paisaje igual, con tal amalgama de ramificaciones y raíces emergiendo del mismo tronco, o brotando de cualquier sitio, y estirándose en una lucha desesperada por encontrar agua para sobrevivir.


Con buen sabor de boca porque el cielo comenzaba a despejarse, continuamos hasta Cape Tribulation, límite de la carretera al alcance de nuestra furgonetilla. Sin pensárnoslo dos veces, sacamos los utensilios y nos preparamos una comidita bien rica en un entorno envidiable... es lo que tiene llevar la casa a cuestas! :)


Cape Tribulation es una de las playas que más fotos ocupan en las guías australianas. Ancha, larga, con forma arqueada y flanqueada de exultante vegetación, mantiene intacta su apariencia de playa salvaje. 


Lástima que no pudiéramos apreciarla en todo su esplendor, ya que con todo lo que había llovido, el mar estaba bastante picado y sus aguas revueltas habían perdido el color turquesa que las caracteriza. Además las nubes acechaban, e incluso nos cayeron un par de tormentas pasajeras mientras paseábamos.


Regresando por la carretera nos habíamos dejado otro paseo, Dubuji Rainforest Walk, que lleva a la playa de Myall Beach. Otra gran playa, en esta ocasión rodeada de palmeras, con un aspecto más tropical, pero que como la anterior no lucía demasiado con el día tan gris.


La noche se iba acercando, y tocaba decidir si abandonar Daintree, o hacer noche y esperar a que al día siguiente el cielo nos permitiera ver un par de playas que no nos había dado tiempo. Al final, optamos por no estresarnos y buscamos un camping para dormir dentro del Parque Natural. Como el día anterior, estábamos prácticamente solos.


Fue otra noche salpicada de tormentas, aunque a ratos pudimos disfrutar de una luna casi llena impresionante en semejante oscuridad.

sábado, 23 de marzo de 2013

Queensland (1) - Welcome to Tropical North Queensland

Aprovechando que con la Semana Santa podíamos juntar diez días, tocaba planear destino para nuestro siguiente viajecito. Australia es muy grande, y hay mucho que ver… y este era nuestro último viaje, así que decidir a dónde ir nos costó un buen rato de darle vueltas a la guía. Básicamente después de haber visitado Northern Territory y Tasmania, estábamos entre tres opciones:
- Western Australia (visitar Perth y sus alrededores)
- East Coast (descender desde Brisbane hasta Sydney, a lo largo de la Costa del Surf)
- North Queensland.

Nos decantamos por ésta última, que ocupa la zona noreste del país, y ofrece clima tropical, impresionantes bosques lluviosos y playas de ensueño de aguas cristalinas. Pero por encima de todo, porque sus costas están flanqueadas por la Gran Barrera de Coral!!! Sin duda una visita que no nos podíamos perder antes de abandonar nuestra estancia en Australia.

A este conjunto de entornos naturales, es lo que se conoce como Wet Tropics of Queensland, considerado Patrimonio Mundial, y que abarca decenas de Parques Naturales tanto de costa como de interior.

Desde Melbourne volamos algo más de tres horas hasta Cairns, principal ciudad de esta región. Tras aterrizar lo primero que nos encontramos fueron nubes y lluvia. Aunque en Marzo las lluvias comienzan a remitir, la estación húmeda dura hasta Abril, por lo que las tormentas te pueden sorprender cuando menos te lo esperes.

Del aeropuerto, lo primero recoger la furgo que nos acompañará por estos parajes. Esta vez el presupuesto está reservado para poder bucear en la Gran Barrera de Coral, por lo que toca apañarse con una “campervan” modo tiradillo.  Vamos, que pasamos del lujo de la última que tuvimos en Darwin con ducha y todo, a esta que fácilmente podía tener 25 años, y podríamos decir que era ¨básica¨: quién dijo extras!! vuelta a los tiempos de cuando tenía el R5… a subir la ventanilla a mano, a cerrar todas la puertas una a una.. en fin, una furgo hippie de verdad!


De allí nos acercamos al centro de Cairns a hacer la compra y nos vamos viniendo abajo ya que veníamos preparados para una tormentilla pero no para que estuviera lloviendo a mares sin parar. Con dudas de hacia donde tirar, y viendo que el pronóstico del tiempo no ayuda mucho, decidimos mantener el plan original y poner rumbo hacia el norte.

En el camino cae el diluvio universal, tanto llueve que a ratos nos tenemos que parar porque los limpiaparabrisas no dan para escupir tanto agua. Pasamos de largo por algunas playas que nos hubiera gustado ver, pero con semejante plan poco se puede hacer…


Decidimos hacer una parada en Port Douglas, uno de los sitios turísticos de la zona, con bastantes resorts y una zona animada de tiendas. Sin embargo con el día que hace hay muy poco movimiento. Parada para comer, ya en estado de medio crisis después de todo el día cayendo agua sin tregua…


Continuamos hasta que la noche se nos cae encima bastante temprano, a eso de las 6pm, y acampamos en Daintree, un pueblo de cuatro casas. No hay nadie. Es temporada baja y con el día que ha hecho a nadie se le ha ocurrido ir a este remoto lugar a la ribera del enorme río del mismo nombre.


Aún así el camping es muy agradable y aunque la lluvia va y viene podemos cenar y tomar una cerveza tranquilitos debajo de un chambao.

Primera noche en la furgo con el repicar de las gotas contra la chapa acompañándonos durante toda la noche… Dios quiera que al despertar las nubes nos den un respiro!